Trufa Negra Laminada

La trufa negra laminada es Tuber melanosporum cortada en láminas de grosor regular y conservada en tarro. Llega lista para poner sobre el plato: sin mandolina, sin cuchillo y sin recortes.

Es el formato de la cocina profesional que sirve muchos cubiertos y del particular que quiere emplatar sin pelearse con una pieza entera.

Trufa negra laminada

24 € por tarro de 30 g

Precio actualizado el 21 de agosto de 2026

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Trufa laminada: láminas de trufa negra de grosor regular en un tarro abierto
Ficha del producto
EspecieTuber melanosporum
OrigenTeruel
Calidad de partidaPrimera
Grosor de la lámina1 mm
Líquido de coberturaAceite
Peso neto / peso escurridoNeto 50 g / escurrido 30 g
Láminas por tarro (orientativo)unas 45 láminas
ConservaciónCerrado, en despensa. Abierto, en frío y consumir en pocos días.
Consumo preferente36 meses desde el envasado, sin abrir

Para qué sirve tener la trufa ya cortada

Laminar bien una trufa exige mandolina, pulso y una pieza dura. En un servicio de cuarenta cubiertos, eso son minutos que no hay.

Grosor regular y sin merma

La lámina se corta a un grosor fijo, así que el aroma que llega al plato es el mismo en el primer comensal y en el último. Con una pieza entera, la primera lámina y la última nunca salen iguales.

Tampoco hay recortes. De una trufa entera siempre sobra la punta y el trozo que no agarra la mandolina; en el tarro, lo que pesa es lo que se sirve.

Láminas de trufa negra colocadas sobre un carpaccio de carne recién emplatado

Cuidado con el carpaccio de trufa del supermercado

Buena parte de los productos que se venden como láminas o carpaccio de trufa no son Tuber melanosporum: son Tuber indicum, la trufa china, o trufa de verano, perfumadas con aroma añadido.

La etiqueta lo dice, aunque en letra pequeña. Si no aparece el nombre de la especie, la especie no es la cara.

Aquí la especie está declarada arriba, en la ficha del producto: Tuber melanosporum, no aestivum ni indicum.

Con qué trufa se lamina

A laminar va calidad Primera: piezas de forma irregular, con el 80 % de la piel sin imperfecciones y pequeños defectos de forma o color que no afectan a la calidad.

La forma exterior deja de importar en cuanto la trufa se corta: lo que se ve en el plato es el veteado del interior, que es idéntico.

Es el mismo principio de siempre: no se desperdicia nada, todo se aprovecha, y cada categoría acaba teniendo un destino.

Laminar, en el sector, no siempre es para el plato

Conviene saber de dónde viene esta técnica. En la truficultura, laminar y deshidratar se hacen sobre todo para preparar nidos y aporte de esporas en las plantaciones, no para emplatar.

Ese trabajo lo hacen empresas especializadas del sector y los viveros, que micorrizan planta y fabrican sustratos con esporas. Solo se usa la trufa que reúne condiciones y tiene buena calidad esporal.

Del laminado destinado a consumo se encargan las envasadoras, que son el eslabón que hace ese trabajo.

¿Cuántas láminas trae un tarro?

Alrededor de unas 45 láminas, según el calibre de las piezas de esa remesa. El dato firme es el peso escurrido, que está en la ficha.

¿La trufa laminada lleva aroma añadido?

No. El líquido de cobertura es aceite y la especie declarada es Tuber melanosporum.

¿Se puede calentar?

Mejor ponerla al final, fuera del fuego. El calor sostenido se lleva el aroma, igual que en la trufa fresca.

¿Cuánto dura una vez abierto el tarro?

Unos días en frío, cubierta por su líquido y bien cerrada. Cerrado aguanta 36 meses desde el envasado.

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